lunes, 27 de septiembre de 2010

Quiero morir en un valle

Para mi amapola incendiada



Quiero morir en un valle de amapolas incendiadas.


Hacerme un hueco en tu piromanía,


pronunciar tu nombre para incinerar mi lengua


y te acostumbres poco poco a ser mi última palabra.


Con mi lengua hecha cenizas


firmaría tus diez letras en el crucigrama del viento.


Quiero arder como mi pecho cuando te recuerdo,


como la quema de invierno en los campos de cosecha.


Eres un sol de flores rojas que destila mis delirios


cuando tus rayos extienden sus pétalos acalorados.


Quiero calcinar mis ojos


con la lumbre de los tallos y la fiebre de tu flor iridiscente.


Soy adepto al fuego dispuesto que se cae sobre tu espalda


como la ofrenda natural de los altares y las tumbas,


partidario del ahogo de tus flamas cuando me ciñes el cuello


y me duelen más las amapolas de tu incendio

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